HUELGA
Capítulo 8 Vivian LAY PRADEL

Desde hace algunos meses vivo en una República, con todas sus letras. Un estado-nación unitario, fuertemente centralizado. Vigilador y castigador. Sobre todo, omnipresente. Siguiendo la tendencia europea hacia los gobiernos de derecha, desde hace algunos años, Francia ha seguido el mismo camino. Senda que se refleja en algunos proyectos de ley claves. Recientemente, se ha aprobado una ley que progresivamente eliminará el gran aporte estatal para la investigación, introduciendo al mercado la investigación científica francesa. El conocimiento, uno de los principales bienes de exportación y valor de esta nación, se vería profundamente mermado. En primer lugar, por las modificaciones de los estatus de profesores e investigadores, así como una reforma en los procesos de concursos para profesores de la educación secundaria. Así también este proyecto podría llevar al desfinanciamiento y desmantelamiento de instituciones emblemáticas del quehacer científico francés, como el CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica) (1). En una declaración reciente, Sarkozy se refirió a los investigadores como arcaicos, ideólogos, conservadores que se rehúsan a ver la realidad, instalados en el confort de la autoevaluación y trabajando en estructuras obsoletas, arcaicas y rígidas. Para concluir: “Les organismes de recherche doivent opérer leur transformation en agence de moyens(2). Creo que algo así había escuchado antes pero en otro entorno.

Aires de movilización reinan en la educación superior francesa y en la sociedad en general. Ya que a ésto, se suman los descontentos generales, reclamos y revueltas, frente a una crisis que está afectando los trabajos del sector público, los salarios y jornadas de trabajo, así como una de las instituciones más importantes, el pouvoir d'achat (poder de compra). Frente a esto, el jueves 29 de enero, los sindicatos de trabajadores llamaron a una huelga general, a la que se sumarían algunos organismos gubernamentales, el transporte y se esperaba la adhesión del comercio y el sector privado. La huelga culminaría con una manifestación que comenzaría a las 14h en La Bastilla para marchar hasta Opera.

Cerca de las 14h30 tomamos el metro, que iba lleno de gentes llevando carteles y banderas. Cánticos rítmicos y rimados acompañaron el viaje hasta la estación Bastille. Arriba, muchísima más gente y una gran producción para la “manif”. Escenarios con música saliendo estruendosa por los altoparlantes, los manifestantes con todo tipo de carteles. Hombres y mujeres de todas las edades, jóvenes, viejos, abuelos y abuelas, niños e incluso familias con guaguas. Jóvenes instalados en el monumento de la Bastilla, tomando la plaza que tantos años antes fuera escenario del comienzo de una revolución. Carritos de comidas ofreciendo diversos productos, desde crepes, papas fritas, hasta bebidas y cervezas. Entre el tumulto, nos regalaron unos modernos globos inflables que aceptamos encantados para adquirir un cierto estilo de manifestantes. Como buena antropóloga me encantaba la idea que la manif comenzara en Bastilla. Claro, el lugar significado de la revolución, no es cualquier parte, sino la Bastilla, revuelta popular. Sin embargo, el recorrido escogido parece ser sólo el autorizado por la policía y el gobierno de la ciudad. Porfío, ¿habría un significado, de igual modo? No puede luchar una, con la deformación profesional.

Caminamos buscando el grupo de la Escuela. Entonces vi entre la gente, desde lo lejos, a un hombre rubio, con pelo largo y trenzado, falda y sandalias de cuero, espada y casco con cuernos de algún animal, que animaba un grupo de manifestantes. Su cartel decía algo así como “Salvemos la arqueología”. Con Nicolás -mi compañero de tantos años en la Universidad de Chile- nos miramos, reímos y pensamos que éste era el lugar desde el cual debíamos marchar. Pasaron las horas, nos encontramos con algunos conocidos y algunos compañeros de la Escuela. Algunas figuras de las ciencias sociales se paseaban y saludaban cívicamente. Un frío seco, cercano al grado cero congelaba el ambiente, pero no mermaba los ánimos de los convocados. Muchísimas personas, allá en Opera, acá en Bastilla. Muy pocos policías, para mi sorpresa. Algunos grupos estaban instalados lejanos a la manifestación, pero nunca entre nosotros. Me llamó la atención el nivel de organización de la marcha, algunos grupos llevaban grupos de música que tocaban en vivo, otros tenían los cánticos fotocopiados para que todos cantaran a viva voz, poleras y cartelas alusivos al tono de los reclamos y aquel sindicato que regalaba banderines, globos y calcomanías. Pronto supimos que se trataba de uno de las organizaciones más “amarillas”. Nos explicamos así, las miradas reactivas de algunos franceses, que pasaban mirando fijamente nuestros globos.

Caminata larga, frío incesante, la oscuridad se impuso cerca de las 5pm. Al día siguiente, como siempre se especuló de la cantidad de personas convocadas. La policía habló de 65.000 personas en la jornada del jueves, según uno de los sindicatos habrían sido cerca de 300.000. Sarkozy no se refirió mayormente al evento. Las universidades y las Grandes Escuelas están preparándose para una huelga de la Educación Superior. Comienza entonces la reflexión sobre el efecto de este tipo de medidas para el desarrollo de nuestras disciplinas, para el pensamiento contemporáneo, para el desarrollo de este país y para la formación de científicos-as y cientistas sociales. Se ha dicho ya, el 2 de febrero comienza una huelga indefinida.

Notas:

(1) http://www.cnrs.fr

(2) Discurso del 22 de enero del 2009.

Para más información visitar:

http://www.slru.ehess.org/
http://www.sauvonslarecherche.fr/

Agradecimientos por sus fotografías a A. Gunthert: http://www.flickr.com/photos/gunthert/

Febrero 09, 2009

 


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